Aditivos y corrosión de la varilla: qué preguntar antes de aceptarlos
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Aditivos y corrosión de la varilla: qué preguntar antes de aceptarlos

Algunos acelerantes aportan cloruros, y el cloruro es lo que despasiva el acero.

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Equipo Premezclado

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La varilla dentro del concreto está protegida por la alcalinidad de la pasta; lo que rompe esa protección antes de tiempo, casi siempre, es el ion cloruro. Y hay aditivos —sobre todo acelerantes baratos— que lo aportan. Por eso vale la pena preguntar antes de aceptar, no después de ver la mancha café.

En resumen: pida siempre ficha técnica, dosis por metro cúbico y el contenido de ion cloruro del aditivo, por escrito. Ningún aditivo compensa un recubrimiento corto o una relación agua/cemento alta: esas dos siguen siendo la defensa principal de la varilla.

Cómo se corroe una varilla que está enterrada en concreto

El concreto es muy alcalino. Esa alcalinidad forma una capa pasiva sobre el acero que lo mantiene protegido. Mientras esa capa exista, la varilla no se oxida aunque haya humedad. La corrosión empieza cuando la capa se pierde, y hay dos caminos:

  1. Cloruros. Llegan al acero y lo despasivan de forma localizada. Es el mecanismo más rápido y el más dañino.
  2. Carbonatación. El dióxido de carbono del aire va bajando la alcalinidad del concreto desde la superficie hacia adentro. Cuando el frente llega a la varilla, se acaba la protección.

Los dos avanzan a través de los poros del concreto. Por eso todo lo que reduzca la porosidad —menos agua, buen curado, buena compactación— retrasa las dos cosas. Y por eso, sin rodeos: el aditivo es un detalle comparado con la relación agua/cemento y el recubrimiento.

Cuando la varilla se oxida, el óxido ocupa más volumen que el acero original. Ese aumento revienta el concreto de recubrimiento desde adentro. Primero una fisura siguiendo la línea de la varilla, luego el desprendimiento, luego se ve el hierro. Cuando usted lo ve, el problema lleva años avanzando.

El aditivo que hay que mirar de reojo: el acelerante con cloruro

El acelerante más tradicional y más barato es a base de cloruro de calcio. Funciona: adelanta el fraguado y el desarrollo de resistencia, y en obra eso se traduce en desencofrar antes. El problema es que mete cloruros en la mezcla, justo lo que despasiva el acero.

Regla práctica: en cualquier elemento con varilla, con acero de presfuerzo o con partes metálicas embebidas, un acelerante con cloruro no debería entrar sin autorización expresa del diseñador estructural. Y en presfuerzo, ni con autorización verbal: eso se decide en el diseño.

Existen acelerantes libres de cloruros. Cuestan más. Si le ofrecen «acelerante» a secas, pregunte cuál de los dos es. Si el vendedor no lo sabe, la respuesta práctica es no.

Los otros aditivos y su relación con la corrosión

  • Reductores de agua y superplastificantes: normalmente ayudan, porque permiten bajar el agua y densificar la pasta. Aun así, pida el contenido de ion cloruro; algunos productos antiguos o de origen dudoso lo traen.
  • Retardantes: no aportan un riesgo específico de corrosión, pero cambian los tiempos y hay que coordinarlos con el curado.
  • Incorporadores de aire: su función es la durabilidad frente a congelamiento y deshielo. La NTG 41068 trae tabla de contenido total de aire según el tamaño máximo del agregado y el nivel de exposición. En la mayor parte del territorio guatemalteco esa exposición no es el problema principal; confírmelo con el diseñador antes de pedirlo o de descartarlo, sobre todo en el altiplano.
  • Inhibidores de corrosión: son aditivos cuyo propósito explícito es retrasar el inicio de la corrosión. Sirven como capa adicional en ambientes agresivos. No son un sustituto del recubrimiento ni de una mezcla densa; son un complemento y así hay que presupuestarlos.
  • Impermeabilizantes de masa: reducen la absorción capilar. Ayudan, pero no vuelven impermeable un concreto poroso ni tapan una fisura.

Las siete preguntas antes de aceptar un aditivo

  1. ¿Cuál es la ficha técnica del fabricante? Nombre exacto del producto, no la categoría. Y en papel o en archivo, no de palabra.
  2. ¿Cuál es su contenido de ion cloruro? Es el dato que decide en cualquier elemento reforzado. Si el proveedor no lo tiene, no está en condiciones de vendérselo para concreto reforzado.
  3. ¿Qué dosis por metro cúbico y con qué margen? Una dosis fuera de rango puede darle efectos que nadie quiere: retraso de fraguado, segregación, pérdida de resistencia.
  4. ¿Quién lo dosifica y dónde? Lo sano es en planta, con equipo calibrado y registro de la amasada. Si entra en obra, definan quién lo autoriza y cuántas revoluciones se mezcla después.
  5. ¿Es compatible con el cemento y con los otros aditivos? Es la concretera la que responde por la combinación completa. Pídalo por escrito si va a usar dos o más.
  6. ¿Qué le hace al tiempo de trabajabilidad? Con el límite de 1½ hora o 300 revoluciones desde el agua de mezclado sobre la mesa, y sabiendo que en clima cálido usted puede exigir menos tiempo.
  7. ¿Queda registrado? El aditivo debe poder rastrearse en el pedido y en el registro de la amasada. Y recuerde que el agua agregada en obra sí es un dato obligatorio de la boleta de entrega, con las iniciales de quien la echó.

Lo que de verdad protege la varilla

Aunque la pregunta sea por aditivos, conviene poner las cosas en su orden de importancia:

  • Recubrimiento suficiente y bien logrado. No basta con dibujarlo: hay que poner separadores, suficientes y del tamaño correcto, y no pisar la parrilla. La varilla que queda contra la formaleta o pegada a la bovedilla se va a oxidar, con el aditivo que sea. El recubrimiento requerido lo fija el diseño según la exposición del elemento.
  • Relación agua/cemento baja. Menos poros, menos entrada de cloruros y de dióxido de carbono. Aquí es donde el reductor de agua se paga solo.
  • Compactación sin nidos de piedra. Un nido junto a una varilla es una puerta abierta.
  • Curado. El concreto mal curado tiene una piel porosa, que es justo la capa que debería proteger.
  • Control de fisuras. Juntas donde corresponde y refuerzo bien detallado.
  • Tipo de cemento adecuado al ambiente. Si el suelo o el agua traen sulfatos, la NTG 41095 tiene tipos específicos: MRS para moderada resistencia a sulfatos y ARS para alta. Ojo: eso protege la pasta del ataque por sulfatos, no es lo mismo que proteger el acero de los cloruros, aunque suelen ir juntos en ambientes costeros.

Si sospecha que ya hay corrosión

No lo resuelva con pintura ni con repello. Un elemento con fisuras siguiendo la línea de la varilla, con desprendimientos o con manchas de óxido necesita un diagnóstico: hasta dónde llegó el daño, cuánta sección de acero se perdió y qué capacidad le queda al elemento. Eso lo evalúa un ingeniero estructural, con ensayos hechos por un laboratorio cuyo alcance acreditado por la OGA cubra lo que se necesita. Tapar la mancha solo compra tiempo y le quita información a quien tenga que decidir después.

Sobre los aditivos: Cuándo se usa aditivo en lugar de agua, y por qué no es lo mismo y Cilindros de concreto: cuántos tomar, cuándo y quién paga.

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